El Colectivo Universitario de Palo Canario (C.U.P.C.), asociación cultural fundada en 1972, ha elaborado el proyecto “40 Aniversario del CUPC (IV Encuentro Internacional de Juego del Palo – II Congreso Internacional de Juego del Palo)” con el que pretende, por un lado, conmemorar los 40 cursos ininterrumpidos  desde la fundación de la Escuela de Juego del Palo de la ULL por parte de nuestro maestro D. Tomás Déniz Hernández (1900-1983), y por otra, realizar un evento de relevancia en el sentido de promover los deportes tradicionales, surgidos de la antigua sociedad rural, como actividades deportivas asimilables y plenamente integrables en los parámetros sociales y culturales actuales, además de proponerlos como opción laboral viable en un sector de ocio vinculado a la cultura popular rural que creemos sería fundamental elaborar socialmente a la mayor brevedad.


Nuestro interés, de partida, está en torno al ancestral concepto técnico y utilitario del “juego” o, en nomenclatura  más reciente, “esgrima” de las armas; y, específicamente, la realizada con palos. Tal es un concepto de alcance obviamente internacional, que se ve recogido de modo específico en fuentes escritas en castellano, portugués, francés, italiano, o inglés desde, al menos el s. XV, y que se puede rastrear con éxito en épocas anteriores. 


Pero, más allá de las cuestiones técnicas, o incluso utilitarias, sobre estos “juegos”, nos planteamos la necesidad de entender sus manifestaciones no específicamente prácticas; tanto las rituales o simbólicas, como las “deportivas”, en el sentido antiguo del mismo (expansión, entretenimiento): que, igualmente, se pueden argumentar sólidamente al menos para los últimos 300 años y, razonablemente, para épocas anteriores. Defendemos, en tal caso, que este tipo de manifestaciones no utilitarias, aunque obviamente  subordinadas a la necesidad concreta de disponer de juegos de técnicas efectivas: habrían de ser consideradas básicamente como expresiones inherentes de las mismas y por tanto coetáneas, y no fruto de voluntaristas evoluciones más o menos lineales a partir de aquellas. Creemos que el sentido lúdico surge espontáneamente desde un hipotético primer entrenamiento con fines prácticos y, de él, el afán de contrastación y de demostración. Y, la escasa, pero existente, documentación histórica a la que podemos recurrir, nos hace pensar que esto ha sido así desde los orígenes del ser humano.